La doble vida de Verónica Rosenthal

portada-extranjeras_grandeTodas las novelas de Sergio Olguín pueden ser pensadas desde la clave policial, incluso Filo (su novela menos leída y que recomendamos revisitar) o El equipo de los sueños (novela casi adolescente). Y también ser leídas en clave política, entendiendo como “política” situaciones de tensión que tienen anclajes en la realidad social. Asimismo todos sus libros están claramente atravesados por sexualidades y miradas generacionales que emergen y componen dialécticamente una complejidad tal vez inesperada para una literatura muchas veces –bien- instalada en el espacio del género.

Las extranjeras es en ese sentido parte indudable de la obra que Olguín sigue construyendo y la segunda aparición de Verónica Rosenthal, después de la gran novela que es La fragilidad de los cuerpos. Aquí se cuenta el viaje de la periodista en busca de descanso por el norte argentino donde conoce a Petra y Frida, quienes se cruzan en su camino de casualidad y alteran no sólo su itinerario. Esta relación inesperada y apasionada se trunca con el asesinato de las jóvenes, en una situación que implica como sospechosos a miembros de la rancia oligarquía norteña. Es entonces que la intriga policial negra que se despliega se cruza con la violencia de género, el poder político y económico y las cavilaciones personales de la protagonista. Verónica necesita investigar los asesinatos pues fue ella quien llevó a las extranjeras a la fiesta de la que no regresaron, también por su instinto de periodista y, por sobre todo, para resolver las marcas que esa relación fugaz y casi furtiva le imprimió en el cuerpo y la memoria.

La novela se desarrolla respetando las claves del género, pero lejos de la tradicional mirada del investigador en primera persona, esa construcción que permite al lector saber lo mismo que el protagonista y seguir sus pasos. Olguín recurre permanentemente al cambio de punto de vista, a la ruptura de la continuidad temporal, al volver al punto en el que ya se estuvo y alterar lo que se ve. En ese juego de reconstrucción del espacio-tiempo, en esa suerte de detención o aceleración, la trama gana siempre en tensión y se convierte en una gran novela policial.

Pero también Las extranjeras es una novela de personajes. Verónica Rosenthal -una gran aparición literaria-, se consolida acá como un personaje complejo, que en tanto mujer expresa matices, deseos, potencias y relaciones de poder que superan ampliamente los esquemas que suele permitir la literatura popular para los personajes femeninos. Federico, el joven abogado empleado de su padre y eterno enamorado de Verónica, gana en decisión e inteligencia y el Doctor Cero, el malvado oculto detrás del teléfono, es sin dudas un hallazgo enorme. Remitiendo al comic o los dibujos animados, ese personaje, absolutamente insólito, funciona de maravillas en una trama por momentos hiperrealista.

Novela de consolidación para la protagonista y su autor, Las extranjeras tiene la virtud de ser entretenida, atrapante, compleja y rica en recursos literarios que, por debajo de una superficie supuestamente natural y llana, demuestran el trabajo minucioso de un autor que al conocer su oficio nos hace creer que escribir como él lo hace es absolutamente sencillo.

 

Las extranjeras – Suma de Letras – Abril de 2014
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