El espejo quebrado

FALLAS DE ORIGEN-altaMatías se ha ido de México cortando todos los lazos que podían atarlo a su país natal. Lo hizo después de publicar una primera novela para la que ha usado las anécdotas que ha vivido con sus amigos que dan cuenta crudamente de prácticas de la  alta burguesía de la que forma parte. Se ha ido para no volver. Seis años lleva viviendo en Estados Unidos y repentinamente  la noticia de la internación de su padre, que pocos días después muere, lo trae de regreso. Entonces Matías deambulará por escenarios que conoce y se volverá a cruzar con los restos de su familia: su madre y su hermana, sus amigos, las novias de sus amigos y su ex. En principio lo hace para asegurarse de que todo lazo puede cortarse definitivamente.  Así actuará como un espejo donde ninguno de sus conocidos quiera verse, develando secretos, traicionando amistades, dañando, hostigando, actuando como un supuesto ángel vengador que aprovecha que todos tienen basura oculta bajo la alfombra; aunque principal y profundamente lo que ansíe sea herirse sin medida. Todo lo que señale en los otros será su propia miseria, sus flaquezas y sus miedos. Y a medida que avancen los cuatro días en que transcurre la novela la caída de Matías será más inevitable y dolorosa.

“Vivimos en la espuma de los días… Nos preocupa todo lo que está en la superficie y nunca nos metemos a nadar ni a ver qué hay en el fondo”. Eso recuerda Matías que le dijo su padre alguna vez. Y esta idea recorre el texto. Personajes que viven de la imagen que quieren mostrar. Vacuidades y vanidades de una sociedad burguesa y acomodada, de una élite que deambula repitiendo clisés en un DF de riqueza y puras pompas de jabón. Pero que, a pesar de su localización espacial, también pudiera estar hablando de cualquier otra metrópolis urbana con sólo cambiar de calles, barrios y modismos.

Daniel Krauze se anima en Fallas de origen -ganadora del Premio Letras Nuevas de Novela-, ha darle voz a un mundo que conoce (social y generacionalmente) y que no suele ser con asiduidad objeto de ficción en México. Y también elige crear un personaje protagonista que es un canalla, un hombre destructivo y sin sentimientos, sin pruritos ni pudor, capaz de llevarse puesto todo frente a su caída y con un cinismo que le permite señalar como defecto en el otro aquello que también lo constituye. Y que como tal dificulta la empatía con el lector.

Fallas de origen resulta, finalmente, una novela que realza los lazos paterno-filiales. En un tiempo en que la revisión del rol y la identidad masculina siguen en eclosión, desequilibrio y tensión permanente, no parece raro que los jóvenes escritores hombres busquen una figura que sostener para
sostenerse. Lejos del clásico “hay que matar a los padres”, Krauze/Matías parece querer decir que volviendo a ellos, tal vez en ese sentimiento, podamos encontrar una razón que explique lo que somos.

Fallas de origen – Editorial Planeta – Buenos Aires – Mayo 2014
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