La mujer que lucha por todas las mujeres

rimarco

Trimarco de Soledad Vallejos //

“Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.”

Ante la ley, Franz Kafka.

Trimarco de Soledad Vallejos retrata la desgarradora lucha de una mujer que busca incansablemente a su hija desde su desaparición en abril del 2002 en San Miguel de Tucumán. Marita Verón fue secuestrada para ser explotada sexualmente por una de las redes de trata más importante de la región. Esa búsqueda que indudablemente forjó su carácter la convirtió en un emblema mundial en la lucha contra  la trata de personas y le permitió liberar a más de ciento cuarenta jóvenes cautivas, pero aún no le permite  dar con el paradero de su hija.

Susana Trimarco se mantuvo firme en su implacable búsqueda por más de doce años -aún cuando el panorama era devastador- y no cedió frente a los encubrimientos ni las trabas burocráticas que se pusieron en su camino. En ocasiones, cuenta en el libro, hasta llevaba un martillo en la cartera; explicaba que tanto golpear las puertas de los funcionarios sin respuesta le cansaba la mano, “una verdadera historia kafkiana bajo el sol de Tucumán”.

Nunca se dejó ver quebrada sino sostuvo una imagen de sí misma siempre de pie: “como si se excusara por  no dar la imagen de madre doliente, de mujercita en llanto desgastada por más de una década de búsqueda, recuerda que no llorar en público  es su tributo a su hija y a todas las víctimas de la trata”, afirma Vallejos.

Trimarco es la reconstrucción de esa búsqueda, basada en los testimonios de sus protagonistas.  Desde las primeras etapas que la llevaron a estar a punto de ser violada, cuando se hizo pasar por proxeneta persiguiendo las pistas de su hija, hasta los allanamientos a los prostíbulos de La Rioja: la frustración de llegar allí y encontrarse con que los tratantes habían sido avisados por la propia policía  y todo haya sido levantado; y en el medio todas las pistas falsas que aparecían cada vez que se acercaba al verdadero paradero de Marita.

Más adelante, relata también el libro los viajes a Buenos Aires, su relación con el presidente Néstor Kirchner, la creación de la fundación María de los Ángeles, los llamados telefónicos que mantenía con el guionista de la novela Vidas Robadas, y la muerte de su marido Daniel.

Hacia el final, Trimarco narra las idas y vueltas en la causa, los intentos de los acusados y la prensa por ensuciar el nombre de la familia Verón durante el juicio, las desoladoras excavaciones en búsqueda del cadáver de su hija y concluye con  el fallo que absolvió a todos los imputados.

Vallejos nos acerca al mundo de una mujer tenaz, que aún después de más de una década de buscar a su hija sin resultados, se mantiene firme en su lucha contra la trata y deja la vida en ayudar a las sobrevivientes que pudieron escapar a las redes gracias a su trabajo en la fundación.  Finalmente, destaca la obra que más allá de las adversidades, Susana Trimarco sigue hablando de su hija en tiempo presente y aunque no tenga ninguna certeza, continuará golpeando las puertas de los despachos que sean necesarios hasta que, de una vez por todas, le devuelvan a su hija.


Rocío Prim
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