Relatos de un futuro posible

Iris, de Edmundo Paz Soldán //

“Una voz meiristálica en la radio del jipu les informó de una emergencia en el templo de Xlött en el anillo exterior. Song enfiló hacia allá. Xavier levantó la vista y lo golpeó la luz del día, rojiza como en un atardecer constante. Nubes harinosas inmóviles sobre la planicie”. Con esas palabras el boliviano Edmundo Paz Soldán da inicio a su más reciente novela, Iris. Allí la ciencia ficción y la historia más antigua se entrelazan para dar vida al relato de lo imposible.

 

Iris es un territorio ocupado, tóxico, destruido por los experimentos nucleares llevados a cabo años atrás que todavía dejan marca en la gente que no accedió a ser evacuada. Para entrar hay que firmar un contrato, en el que se acepta no volver a salir por lo que resta de vida. Aislada del resto de las ciudades que constituyen la geografía de esta novela, es el principal escenario donde se desarrolla la lucha de SaintRei (la corporación encargada del gobierno local) contra la insurgencia, liderada por el irisino Orlewen.

 

El libro está dividido en cinco relatos, cada uno protagonizado por un personaje diferente, que se conecta a los demás ya sea directa o indirectamente a través de una extensa red de situaciones. Gracias a esto ningún personaje queda del todo develado hasta no llegado el final.

 

Xavier, un shanz (pseudo policía) conflictuado que huye de sus recuerdos y se refugia en esa prisión a cielo abierto que es Iris, un infierno al que también teme pero que, a diferencia de su pasado,  puede afrontar; Reynolds, un capitán del ejército que no sabe de límites a la hora de tratar con los irisinos revolucionarios, dispuesto a utilizar todos los métodos, legales e ilegales, que estén a su alcance para derrotar los levantamientos contra el gobierno; Yaz, una enfermera que busca perderse a sí misma en las drogas irisinas que le permiten respirar colores más brillantes; Orlewen, un jefe revolucionario que lucha por la libertad de su pueblo y por encontrar la paz con su dios Xlött; y Katja quien llega desde Afuera para investigar las irregularidades que SaintRei ha cometido contra Iris pero que secretamente sólo está tratando de  descubrir la verdad sobre el paradero de su hermano.

 

Todos ellos y el resto de los personajes conviven en este mundo donde proliferan las plantas alucinógenas y los sacrificios a Xlött, Malacosa y la Jerere, los dioses paganos. Un mundo que no puede sentirse sin previa estimulación, donde los swits, drogas suministradas por el Estado, son lo único capaz de lograr la empatía hacia otro ser humano.


Con una fuerte influencia de la ciencia ficción tradicional, además de un profundo trabajo de investigación sobre muchas y diversas culturas, Paz Soldán nutre la vida social y religiosa de Iris. No es una novela fácil de leer, en el lenguaje de los personajes se intercalan palabras provenientes del inglés, el chino, el quechua y el holandés, palabras que se adaptan al español y que se mezclan con neologismos propios del vasto y complejo mundo creado. El lector debe estar en constante ejercicio para poder seguir el camino trazado por el autor, pero es un camino que sin dudas vale la pena recorrer.

 


Por Lucila Fernández

Iris – Alfaguara – Buenos Aires – Febrero 2014

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