El signo de los tiempos

entrelosvivosEntre los vivos, la tercera novela del escritor español Ginés Sánchez, es un intento por descifrar el signo de los tiempos, por captar el clima de un país en plena crisis económica y moral, su estado de ánimo.

 Cesar “Gusanito” Cálvez, el personaje principal, es un esclavo del ocio consumista. Pasa la mayoría de su tiempo tirado en su monoambiente, un útero artificial hecho de videojuegos, drogas duras y porno japonés. Atrapado en una ciénaga de indiferencia e insatisfacción, acumula rabia contra la sociedad que lo dejó de lado, contra la gente que intenta acercarse a él y sobre todo contra él mismo. Intenta dejar de pensar y a veces lo logra. Es como un espectro a punto de desaparecer.

Sánchez hace uso de una prosa muy pausada, con frases y párrafos muy cortos. Esto hace a una lectura por momentos incómoda, pero que muchas veces logra transmitir la desafección y el particular ritmo vital del protagonista. Hay un intento por meter de lleno al lector en la piel del personaje, de hacerlo cómplice de su visión pesimista del mundo, de sus reflexiones intuitivas sobre el contrato social, el sistema en crisis permanente en el que nadie parece tener la culpa de nada.

En varios puntos, Entre los vivos puede leerse como una revisión contemporánea de El juguete rabioso de Roberto Arlt. Las dos novelas retratan la angustia de su época reflejándola en el descenso a los infiernos de un joven antihéroe. Arrojados a la calle por la precariedad de su situación económica, los personajes buscan una tabla a la que agarrarse. Ambos personajes parecen estar inscriptos en un mismo universo hobbesiano en el que prima la guerra de todos contra todos y la violencia media todo vínculo con el otro. Distintas experiencias los llevan a conocer una faceta sombría y despiadada de la ciudad en la que viven y también de ellos mismos: se descubren, por momentos, tan crueles como aquellos que los rodean.

Eso sí, hay una diferencia fundamental: mientras la novela de Arlt denuncia la miseria y la explotación que trae consigo el trabajo, Entre los vivos centra su relato en una situación de desempleo. La novela comienza cuando Gusanito pierde su trabajo y se ve obligado a subsistir con el mínimo ingreso de la prestación por desempleo. Las partes más interesantes de la novela, las que resuenan por su actualidad, son las que abordan este tema.

Si bien Entre los vivos es en gran parte una novela de denuncia, se parece menos a un prolijo diagnóstico de la situación social contemporánea que a un grito anónimo que sale desde lo más hondo de un pozo y no obtiene respuesta alguna.

Entre los vivos – Ginés Sánchez – Tusquets – 2015


Por Julián Echandi

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