Retrato del limeño adolescente

La noche de los alfileres // Santiago Roncagliolo

1-“Redacte un resumen”roncagliolo

A Stephen King debemos una visión inmisericorde sobre los niños y adolescentes, en el sentido de que la temprana (¿y aún “tierna”?) edad no implica que desconozcan los códigos de la violencia y que, incluso, la practiquen. Los roles, entonces, se invierten y suelen ser los niños quienes provocan el horror en los adultos. Pienso en Carrie, pienso en Los niños del maíz, y ahora pienso, además, en La noche de los alfileres, la nueva novela de Santiago Roncagliolo (Lima, 1974)

Un colegio jesuita en Lima, a principios de los ’90. Una acotada pandilla de alumnos que alimentan la venganza contra su profesora autoritaria. Venganza que comienza tímidamente como advertencia y desemboca en un final inesperado. Cuatro historias – las de Beto, Moco, Carlos y Manu- narradas desde la edad adulta y entrelazadas en un relato coral, con su peculiar timbre y coloratura. Una novela que combina, con singular maestría, los años de aprendizaje de cuatro chicos limeños sobre el telón de fondo que es la historia reciente del Perú.

2 -“Voy a pasar lista”

Dada una situación x, dicha situación estará narrada desde cuatro perspectivas distintas. Si bien el mundo narrado es el mismo, el mundo comentado difiere según la perspectiva histórica y moral de cada personaje. Así, el liderazgo inicial de Beto pasa a la descarriada conducción de Manu, la cual, a su vez, sufre el contrapeso y los escrúpulos normativos de Carlos; finalmente, su reinado es suplantado por Moco. De un modo tan sutil como contundente, Roncagliolo traza los vaivenes y metamorfosis de los cuatro adolescentes.

Beto- Es el diferente, al que todos tildan de marica. Es el contrapunto al machismo exaltado del resto, si bien la solidaridad lo lleva a afrontar las mismas transgresiones y castigos.

Moco- Su lenguaje -el más coloquial de todos- está plagado de referencias cinematográficas. Quiere, incluso, filmar a Pamela en plena intimidad con Carlos.

Carlos- Posee una mezcla de prudencia emocional y cálculo legalista. Es quien llega al necesario “final feliz” luego de tanta turbulencia colectiva.

Manu- Su padre militar luchó contra Sendero Luminoso y, trastornado por la guerra, está confinado en la Amazonia peruana. Manu lo extraña y encuentra en la amistad de Beto el sostén afectivo del que carecía.

3- “Escriba un ensayo”

Desde el principio la novela plantea la intrusión de lo extraño: en la clase de educación sexual, una simple pregunta sobre los posibles avatares de contagio del virus de la sífilis, desencadena el hartazgo y la rebeldía frente al puritanismo represivo de la señorita Pringlin. Pero el lenguaje mismo opera también desde lo extraño y así la respuesta -ya sea de violencia o de ternura- aflora desde el cuerpo. A las palabras que revuelven el dolor se les responde con golpes, heridas, patadas. A las palabras que curan heridas se les responde con abrazos, besos, con la piel. En el afuera radica lo siniestro, ya se trate del cuerpo del personaje o del cuerpo (el tejido) social.

Santiago Roncagliolo apuesta y apuesta fuerte: La noche de los alfileres, con su realismo omnívoro que abarca la vida pública y privada de los personajes, pertenece al grupo de novelas que, si bien se sitúan en un acotado segmento temporal, trascienden dicho marco y están llamadas a perdurar.

Con esa mixtura de trasfondo violento colectivo y juvenilia freak, esta novela genera un cruce memorístico entre Historia de Mayta y Asesinato en la escuela. Pero tanto en la novela de Vargas Llosa como en la de Scerbanenco, la voz del narrador es una; en la novela de Roncagliolo, escuchamos las voces yuxtapuestas de los cuatro protagonistas. Las figuras femeninas, en cambio – Pamela, la señorita Pringlin, las madres- son vistas a través del prisma masculino. Es posible -si bien no hay indicio de que el autor lo proponga- leer esta novela siguiendo la voz narrativa de cada personaje, como si se tratara de cuatro relatos distintos. Esta alternancia de planos narrativos -deudora del cine- provee una variada continuidad a la historia central.

4- “…en voz alta, así nos reímos todos”

Toda crítica impresionista abusa de la primera persona. Probemos, entonces, con este plural (retóricamente mayestático) y leamos, aplaudamos, celebremos esta magnífica novela de Santiago Roncagliolo. Poco importa el yo o el nosotros: a la vuelta de este viaje, ya no seremos los mismos.

La noche de los alfileres – Santiago Roncagliolo – Alfaguara – 2016


Por Ignacio Vázquez

Anuncios

Si gusta...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s