Algo que no se debería perturbar

el

El último de la estirpe // Fleur Jaeggy

Los relatofleurs reunidos en El Ultimo de la Estirpe de Fleur Jaeggy son un elogio del silencio y de la sombra. O, más bien, estos relatos son un elogio y un reconocimiento de lo que permanece en la sombra y no puede ser observado. No por lo menos de manera sencilla. El misterio y lo desconocido se encuentra en múltiples lugares: en la familia de uno, en el pasado propio y el compartido, en la historia y en el modo en que nos afectan las cosas. En estas historias se demuestra qué es lo que sucede cuando no se reconocen esas áreas en donde el conocimiento no puede acceder fácilmente. Se exploran así los peligros que residen en el límite entre lo conocido y lo desconocido. Sus personajes se pierden en lo que no se puede decir ni nombrar, en lo insondable del mundo. Pero este recorrido sucede de forma distinta en cada cuento. En algunos relatos aquello que está más allá de la vista y la comprensión es fuente de belleza y admiración. Encontramos en ellos personas que se detienen a reflexionar sobre las cosas o los animales cuyo misterio no pueden penetrar: retratos que cobran vida en la mirada del que los observa, un pez encerrado en una pecera o un gato ante su presa.

En el mundo que Fleur Jaeggy ha creado en sus relatos muchas veces el dolor y el sufrimiento surgen en la medida en que se profana lo que no se puede nombrar, ni comprender, ni vivir, excepto por uno mismo. En estos casos encontramos pequeñas historias de terror, dramas y tragedias que abren al lector la posibilidad de explorar cierto tipo de crímenes que suceden en el interior de las relaciones familiares y amorosas. Se trata de crímenes silenciados y silenciosos, a los que se intenta regresar en la memoria una y otra vez. A veces esta vuelta tiene el propósito de darle un sentido a lo que ocurrió: reconstruir qué fue lo que sucedió en el pasado, tratando de volver a él.

Es entonces, en el momento del recuerdo, que el lector puede llegar a entrever por un resquicio la posibilidad de algo nuevo y que falta en las vidas de estos seres: el surgimiento de una nueva ética enigmática. Una ética que reluce en tanto se encuentra ausente en las vidas que circulan por este libro y cuyos parámetros no se pueden precisar. Es decir, no hay formulaciones, ni hipótesis, ni opiniones sobre el modo en que deben vivir estos personajes. En ese sentido no actúa la ética vaga e imprecisa que el lector reconstruye en su lectura de “El Ultimo de la Estirpe”. Hay, sin embargo, una advertencia: se debe tener cuidado y respeto ante el misterio en el que viven los demás. Desoída esa advertencia la mirada puede transformarse en herramienta de tortura, controlando y definiendo aquello sobre lo que se posa. No importa que el que observa sea alguien con las mejores de las intenciones. Alguien que incluso ame a ese que observa. Al ignorarse esa frontera que separa a los individuos y al creer saber más de lo que se puede saber sobre el otro es muy posible que arruinemos ese vínculo que nos conecta a ellos. Estos relatos son un paseo por las ruinas de familias y de amantes que no han logrado comprenderlo.

El último de la estirpe – Fleur Jaeggy – Tusquets – 2016

Por Tomás Peralta

Anuncios

Si gusta...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s