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Capitalismo Zombi  // Pablo Heller

Para quiecapitalismo-zombi-okn se sienta perplejo ante los vaivenes de la economía mundial y no acierte a comprender las causas de las recurrentes crisis del capitalismo, la lectura de Capitalismo zombi, reciente libro de Pablo Heller, se vuelve obligatoria.

El autor encuadra su análisis desde el marxismo -es relevante, por ejemplo, su interpretación sobre la ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia- sin desdeñar el aporte de otros planteos teóricos y entrar en debate con los mismos. Desde dicho enfoque, Heller pone la lupa sobre las diversas muertes y resurrecciones del capitalismo, bajo la premisa de que ninguna crisis es debida al azar, sino que están rigurosamente previstas como “solución”. El deslinde minucioso de tal paradoja – que la inmensa mayoría vive como bancarrota y para los happy few se reviste de “condena al éxito”- constituye el mérito central de este análisis.

Así, desfilan ante nuestros ojos la Gran Depresión (1870-1890) y la Primera Guerra Mundial; la consiguiente feliz posguerra y la debacle de 1929; la Segunda Guerra y la segunda feliz posguerra (1945-1973); la crisis del petróleo; las políticas neoliberales; la jauja monetarista rioplatense; la caída del Muro y la entrada abrupta del ex bloque socialista en escenarios de capitalismo explícito; por último, las novísimas crisis del siglo que transitamos.

Heller traza un vivo contrapunto entre los hechos concretos y el análisis teórico. De este modo, evita un riesgo obvio que, lamentablemente, se suele dar por válido en aparentes análisis, y es el de la tautología de explicar los hechos como causas de los mismos hechos. Idéntico rigor procura con aquellas especulaciones teóricas que se desentienden de los datos empíricos, como el teorema de Okishio.

El detallado viaje de Heller pasa por los grandes ejes de la economía mundial hasta recalar en la no menos misteriosa, mutante y zombi economía argentina. Aquí también brilla el análisis del autor, tanto cuando encara el monetarismo de Martínez de Hoz (¿cómo olvidar aquí el inolvidable libro de Enrique Silberstein sobre las desventuras de nuestro peso?) como cuando desmonta falacias a cargo de ministros de economía o de presidentes del Banco Central. Lo que al lector le queda claro de todo ello es que no todo lo que sigue a una pregunta constituye, necesariamente, una respuesta; y menos si la presunta respuesta proviene de funcionarios. Dicho de otro modo: todas las respuestas –provisorias, coyunturales, ambiguas- reenvían al supuesto básico de todas ellas: el límite al capital es el capital mismo.

Pablo Heller concluye su enjundioso estudio internándose en el terreno de la filosofía de la historia. Si bien el autor se muestra convincente, cabe aquí hacer la salvedad sobre los presupuestos de los que parte. A diferencia del rigor precedente, en esta sección aparecen expresiones gratuitas que, por más asertivas que parezcan, no explican nada. “Uno de los hallazgos teóricos legados por el posmodernismo es haber liberado a la humanidad, definitivamente, de la tiranía de la verdad” afirma Heller al comienzo del capítulo 21. A continuación, como argumento de autoridad, cita una frase de Lyotard que tiene la misma consistencia que si la dijera un compadrito: A se convirtió en B; no sabemos cómo, pero debemos creerlo. Llama la atención que la supuesta prueba sea más enfática (“definitivamente”) que argumentativa. En ningún momento define o matiza Heller qué entiende por verdad, ni si se trata de verdad como evidencia empírica, de verdad que se infiere por lógica, de verdad subjetiva. Por otra parte: si la verdad constituyera una tiranía, ¿la liberación provendría de la mentira? Más adelante Heller habla del “oscurantismo posmoderno”, de manera que cuesta realmente entender que una boutade constituya un hallazgo teórico.

Otra falacia –lamentable en un autor inteligente- es la homologación entre pensamiento y clase social. Si bien esta última puede condicionar el pensamiento, no es condición necesaria. “La imposibilidad burguesa de enarbolar un pensamiento abarcador, universal” afirma Heller. Sospecho que Karl Marx, Thomas Piketty, Rolando Astarita y el mismo Heller son, por tanto, brillantes excepciones a dicha afirmación.

Capitalismo Zombi – Pablo Heller – Biblos – 2016


Por Ignacio Vázquez

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