Vidas paralelas

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Sujeto compuesto // Laura Massolo

¿Cuántas palabras se necesitan para resumir una vida? A Laura Massolo le basta con unas pocas páginas. Con una naturalidad imperceptible logra introducir al lector en la rutina diaria de las protagonistas de sus cuentos. Todos los actores se revelan con pocas pero contundentes palabras y cada situación se dibuja frente al lector sin demasiados detalles, pero con una fuerza tal que lo arrastra irremediablemente hacia el interior de cada personaje y lo deja vagando entre los -a veces oscuros, a veces simples y mundanos- pensamientos y sentimientos de estos.

Cada cuento se lee con curiosidad, con ansias, como quien intenta entender la trama de una película que agarró por la mitad. Y con espíritu fisgón, como si cada uno fuera una pequeña ventana por donde se permite espiar la vida de alguien, sus secretos e intimidad.

Las  mujeres que protagonizan los relatos están solas, rotas o emparchadas; encerradas en una opaca cotidianeidad a la que la autora le saca brillo sólo con el ímpetu de su prosa. Sin palabras grandilocuentes y sin aires de grandeza presenta a estas mujeres que al principio pueden confundirse tan simples e inofensivas como la petrificada rutina en que viven.

La identificación con las protagonistas ocurre casi de inmediato en cada cuento, la primera persona y la narración omnisciente así lo facilitan. Aunque esto también se debe a que, con su narrativa, Massolo permite ver y oír los pensamientos de los personajes de forma clara y transparente, haciendo como si las palabras en realidad vinieran desde lo más profundo de las entrañas de quien lee.

Son vidas enteras resumidas en pocas oraciones. Relatos que, si bien no se relacionan directamente, dejan hacia el final del libro la inquietante sensación de que todos los personajes son la misma persona, todas facetas diferentes de un mismo ser: de un sujeto compuesto. Compuesto por luces y sombras, por decepciones y alegrías. Compuesto por retazos de muchas vidas, que son a la vez una sola y misma existencia.

Así cada cuento es un espejo en que el lector se refleja y, a veces, reconoce. En algunos ese reflejo le devuelve oscuridad y entonces una mujer temerosa del escándalo encubre un abuso. En otros en cambio, ese espejo muestra, a quien quiera mirar, todos los pasados posibles y los futuros que no fueron, y entonces una médica arrepentida se aleja de quien nunca debió enamorarse. Pero a su vez la vida está llena de magia y eso también puede verse en el espejo, cuando los detalles de un sueño, pequeños y terrenales, se escapan hacia el mundo de la vigilia, complicando la existencia de la soñadora.

Logrando combinar elementos de realidad y fantasía, pasando constantemente del tedio a la sorpresa, esta serie de dieciocho cuentos, reunidos para la ocasión, alcanza un equilibrio perfecto entre ambos mundos. Si  bien las historias no llegan nunca a cruzarse, todos los cuentos comparten el mismo tinte ácido y tono sombrío que define las vidas de sus protagonistas.

Personas estancadas en una cotidianeidad de apariencia inquebrantable, donde la felicidad no es algo de hecho alcanzable sino el cuento de algún charlatán en el que ya ni siquiera se cree. Una cotidianeidad donde, sin embargo, surge de tanto en tanto lo absurdo, lo incoherente para terminar de reproducir, de manera impecable, esa forma abrupta que tiene a veces la vida de sacudirnos el aburrimiento.

Sujeto compuesto – Laura Massolo – La Letra Eme – 2014

Por Lucila Fernández

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