Contar los nuevos miedos: Mariana Enríquez y la creencia en el género

Por Elías A. Fernández y Fermín Vilela
Foto: Nora LezanoLos Inrockuptibles

 

Esta tarde somos varias personas alrededor de una mesa. Día domingo y afuera no llueve, tampoco se ve una sola nube. Hay un sol resplandeciente. En el centro de la mesa, entre tazas vacías y la última mugre de algunas galletitas, descansan cuatro títulos: Bajar es lo peor, Las cosas que perdimos en el fuego, Los peligros de fumar en la cama y Este es el mar. La autora se llama Mariana, de apellido Enríquez. Esta tarde, con el sol allá arriba, preguntamos en voz alta qué es para nosotros el terror. Nos damos el lujo de responder a lo pavo. Uno cree que el terror es leer las terribles novedades de cualquier diario amarillista. Otra dice que terror es sacrificar un pollo ahí mismo y después comerlo crudo entre todos. Por último alguien sentencia que, inexorablemente, lo mejor sería en voz alta La verdad sobre el caso del señor Valdemar o cualquier cuento de Edgar Poe. Nos reímos. El sentido común nos lleva a creer que, en parte, el terror está cimentado por murciélagos, fantasmas, apariciones surreales y, por qué no, payasos de mirada tremenda. Pero si cualquiera investiga un poco, verá que el género de terror es mucho más que dos o tres íconos imaginados por la industria del entretenimiento. Verá que el terror es una esencia dentro de la historia humana, que es más cotidiano de lo que se piensa. ¿De dónde viene, entonces, el terror? ¿De una métodica mente sobrepasada en cocaína como la de Stephen King? ¿Del aislamiento misantrópico de un H.P. Lovecraft? Y quizá nos atrevamos a decir que el terror como género es una excusa para decir cosas desde nosotros y lo que nos rodea buscando el efecto de lo ominoso. Que no tiene que ver expresamente con lo metafísico, con lo que no podría llegar a suceder, sino que está muy ligado a las vivencias y personalidad de su autor o autora. También verá que el terror –en una de sus múltiples caras– sigue vivo y latente gracias a obras como la de Mariana Enríquez, escritora argentina, cronista, lectora voraz y devota de la música. Enríquez, quien estuvo en Europa brindando una serie de conferencias sobre el género, concedió una entrevista a Mundo con libros en donde nos brinda un panorama de sus usos y costumbres.

-Veintitrés años desde que publicaste Bajar es lo peor. ¿Qué cambió de ser “la escritora más joven del país” a ser la ya establecida Mariana Enríquez? 

No mucho. Igual, claro, yo no me pienso en esos términos, tendría que padecer un narcisismo grave. Pasó el tiempo nada más, tengo más lecturas, más trabajo, más experiencia.

-Contános un poco sobre Este es el mar, tu último libro que se publicó recientemente.

Es una novela breve, fantástica, anclada en las mitologías clásicas y la rockera, con homenajes no tan sutiles a Neil Gaiman y Arthur Machen. Imaginé a una especie de seres femeninos cuya misión es convertir a los rockers en leyendas, en un mundo donde el rock como cultura juvenil devocional está dejando de existir. Es la historia de la “conversión” del último rocker en los términos en los que conocíamos al rock hasta hace poco.

-De tu rol como escritora se habla constantemente. Entonces, ¿cuál considerás que es tu rol como lectora?

Soy y siempre fui una lectora desorganizada, heterodoxa y glotona. Suelo leer varios libros a la vez. Priorizo lo fantástico y de terror por gusto pero en realidad me encantan escritores que nada tienen que ver con el género como Saer, Kapuscinski o Carson McCullers. Podría hacer una lista infinita de escritores que me gustan pero prefiero decir lo que estoy leyendo ahora: la última novela de Joy Williams, cuentos de Helen Oyeyemi, las memorias del sida de David Wojnarowicz y Clavícula de Marta Sanz.

enriquez

-¿Qué curte Mariana Enríquez? ¿Qué películas, qué situaciones, qué música, qué lugares, qué escritor@s? ¿Por dónde se te mete a la hora de escribir?

Montones. Música fundamentalmente, me gusta más que la literatura, creo. O de otra manera. Nick Cave, Manic Street Preachers, Dirty Three, Lana del Rey, The Slits, Cat Power, Bruce Springsteen, Gabo Ferro, Led Zeppelin, The Clash, Velvet Underground, Courtney Barnett, Suede, The Triffids, Hank Williams, Johnny Cash… Un dato: no me gustan Los Beatles ni Pink Floyd, me deprimen. Películas es raro porque no soy muy cinéfila, pero me gusta mucho Todd Haynes, Sidney Lumet, algunas cosas de Darío Argento, mis películas favoritas son Mullholand Drive, Mi mundo privado y El exorcista pero la paso genial también con Zoolander y El gran Lebowski, creo que la única que me gusta de los Coen. Mi director favorito, sin embargo, es Werner Herzog, especialmente en documentales. Para mi es un genio. También me gusta Errol Morris pero no tanto. Las últimas películas que me encantaron son The Witch y The Act of Killing el documental sobre los líderes de los escuadrones de la muerte de Indonesia que es bestial. Veo series; soy fan de Juego de Tronos (team Tyrion), me gustó muchísimo The Young Pope, me fanaticé y decepcioné con True Detective y me gusta muchisimo True Blood aunque decayó tremendo (me gusta el sur, me gustan los vampiros, me gusta el homoerotismo, medio infalible para mi esa serie). Me gusta Fawlty Towers, The Young Ones, Blackadder Monty Phyton y esa época de la comedia inglesa. No me gustó para nada Breaking Bad, tampoco House of Cards ni The Walking Dead ni Sopranos ni Girls y no soy fan de Sherlock aunque me copa Cumberbatch. Mi serie favorita del último año es River con Stellan Skarsgard y Tremé, sobre Nueva Orleans. También me gustó London Spy con Ben Whishaw y bastante The Night Manager con Hugh Laurie y Tom Hiddleston. Lugares: me gusta viajar, me gustan los cementerios, me gustan las ciudades, no me gusta mucho el campo la naturaleza y ese rollo, prefiero una ciudad bestial a la tranquilidad pastoral siempre. Todo se mete a la hora de escribir creo que un escritor ya no está solo influenciado por lo literario.

-Llevás un tiempo escribiendo crónicas de viajes para distintos medios. ¿Qué viene primero, las ganas de viajar o las ganas de escribir? ¿Son dos caras de la misma moneda?

Las ganas de viajar y si encuentro algo que me dé una historia o ganas de contarlo porque es interesante más allá de que me haya pasado a mí, entonces escribo.

-En tus relatos suele existir una cotidianeidad cercana sobre la que funcionan leyendas urbanas, o personajes sutilmente sobrenaturales. ¿Será que el terror tiene que estar siempre plantado sobre lo real?

No siempre pero en mi escritura sí. Soy más hija de Stephen King que de Lovecraft.

  

-¿Cómo ves la actualidad literaria en Argentina? ¿Hacia dónde vamos?

La veo bien. Hay escritores que me interesan mucho: Lamberti, Falco, María Gainza… no quiero nombrar muchos porque me olvido pero creo que hay mucha vitalidad y gente que está construyendo su obra.


-Y por último: ¿Cuáles son tus proyectos actuales?

Una novela larga de la que no tengo ganas de decir nada porque estoy en ese momento de pudor.

 

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