La información cobrando vida, y un Sol Artificial

Sol Artificial // J.P. Zooey

En septiembre de 2017 salió a la venta la segunda edición de Sol Artificial (2009), el primer libro de J. P. Zooey. El tiempo entre ambas publicaciones no es la única diferencia que se percibe en primera instancia. La incógnita bajo la firma de sus novelas ha llamado la atención de un gran número de periodistas, y produjo diversas hipótesis que van desde Jean-Paul Sartre a la Juventud Peronista, con una innegable referencia a Zooey Glass, el penúltimo de la familia creada por J.D. Salinger. La presentación ante el público de Juan Pablo Ringelheim, docente de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, develó el misterio. Esto permite centrarse puramente en su obra, que hoy puede llegar a sus lectores con esta segunda entrega de 500 ejemplares.

J. P. Zooey propone un experimento personal mediante una carta escrita a sí mismo: descubrir los efectos que tuvieron autores como Nietzsche, Marx y otras lecturas universitarias durante sus 5 años en la Facultad de Ciencias Sociales. Una recopilación de cartas, entrevistas y textos académicos dan forma a esta obra que cuestionará, de diversos modos, la relación del hombre y la tecnología; y transitará un camino hacia el futuro de la humanidad –no demasiado lejano.

Sorprende la actualidad de las reflexiones, si tenemos en cuenta que algunos textos fueron escritos durante el año 2007. Su apreciación del ‘capitalismo afectivo’ –en época de blogs, correos electrónicos, MySpace, y teléfonos celulares hoy obsoletos– conserva la misma potencia, 8 años después, en época de convergencia absoluta. “Sembrar buena onda y cosechar campos de gente copada, encarpetar correos electrónicos de gente estimada, archivar fotos y videos de amigos que son unos personajes, coleccionar experiencias que nadie podrá creer, producir una gran libreta de direcciones, tales son las formas de apropiación y circulación de afecto. El capitalista afectivo no se preocupa por la profundidad de los vínculos, sino por la cantidad de los contactos”.

Pensar el afecto y la fe en tiempos de virus informáticos y redes sociales es una posible guía para leer los textos que cruzan lo picaresco, la filosofía y la oscuridad. Buscar a Dios en la lluvia de la televisión, encontrar su sonido e imagen en una huella dactilar. Pensar el fin del individuo en un océano lúdico, hacer una analogía entre el hombre de barro y la reducción líquida del ser en perfiles de la red. La información cobrando vida, la pregunta trascendente suplantada por reiterados clics; disminuir nuestros pensamientos en pobres 140 caracteres. Estas y más son las reflexiones incómodas que desatan los textos del autor.

“En estos tiempos el hombre disuelve su identidad de barro en fluidos perfiles informáticos. Deshace su único nombre en múltiples nicks. Su sexualidad deviene en identificación provisoria con emoticones mutantes. Y cuando el punto G se pulsa en un joystick, en la pantalla explota extasiado un ser que no es ni hombre ni mujer”.

¡Pero claro, Papá!

Sol Artificial – J.P. Zooey – Paradiso – 2017

Por Manuel Oubiña

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